Del cafetal a tu taza: así nace el Café Doña Matti

Cuando disfrutas una taza de Café Doña Matti, no solo estás probando un café de excelente calidad; también estás conociendo una historia que comienza en las montañas de Durania, Norte de Santander, un lugar donde la naturaleza, el clima y el esfuerzo de las familias caficultoras hacen posible un producto excepcional.


Nuestro proceso inicia con la selección de los mejores granos. Cada cosecha es recolectada de manera cuidadosa, escogiendo únicamente los frutos que han alcanzado el punto ideal de maduración. Este trabajo, realizado de forma responsable y con dedicación, permite conservar el verdadero sabor del café desde su origen
Después de la recolección, los granos pasan por un proceso de despulpado, lavado y secado. Cada etapa es fundamental para garantizar que el café conserve su aroma, sus características naturales y la calidad que nos representa. Finalmente, llega la tostión, un momento en el que el grano desarrolla el color, el aroma y el sabor que harán única cada taza.
En Café Doña Matti creemos que un buen café no nace por casualidad. Es el resultado de la experiencia, el compromiso y el amor por la tierra. Por eso cuidamos cada detalle del proceso, desde la finca hasta el momento en que nuestro café llega a las manos de nuestros clientes.


Nuestro objetivo es ofrecer un café que conserve la esencia de Durania y que permita a quienes lo disfrutan sentir el trabajo y la dedicación que hay detrás de cada grano. Porque para nosotros, cada taza cuenta una historia y queremos que tú también hagas parte de ella.

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